Trustly en Europa: dónde se usa en las apuestas

Una de las preguntas que más me hacen los lectores es por qué un método que parece tan extendido en Europa apenas aparece en las casas de apuestas con licencia española. La respuesta no es un misterio, pero requiere mirar el mapa con cierto detalle: Trustly no tiene la misma implantación en todos los mercados, y España es, precisamente, uno de los países donde su papel en el juego regulado es más limitado.
Los mercados nórdicos y del norte de Europa
Trustly nació en Suecia, y esa raíz nórdica se nota en su mapa de adopción. En países como Suecia, Finlandia, Noruega o Estonia, el pago directo desde la cuenta bancaria lleva años siendo una opción habitual no solo en apuestas, sino en comercio electrónico, viajes o servicios de suscripción. Lo mismo ocurre en el Reino Unido, donde el llamado pago por banco ha ganado terreno de forma notable en los últimos ejercicios.
Esa base nórdica y báltica no es casualidad. Son mercados con una banca digital muy madura, una penetración altísima de aplicaciones bancarias y una cultura de pago en la que transferir dinero desde el móvil, en segundos, resulta tan natural como sacar una tarjeta. Trustly ha construido su negocio precisamente sobre esa infraestructura, y por eso su presencia se nota mucho más ahí que en mercados donde la tarjeta o el monedero electrónico siguen siendo el estándar. En la práctica, cuando comparo estos mercados con el español, la diferencia no está tanto en la tecnología disponible, que es esencialmente la misma, sino en el hábito de uso ya asentado entre la población.
Esa diferencia de hábito se nota incluso en detalles pequeños del propio proceso de pago. En los mercados donde Trustly está plenamente asentado, el jugador ni siquiera percibe que está usando un proveedor externo, porque el flujo se integra dentro de la propia app del banco sin apenas fricción visual. En España, donde el usuario está mucho más acostumbrado a Bizum o a la tarjeta, cualquier método nuevo que redirija fuera de la web del operador genera, todavía hoy, cierta desconfianza inicial que en los países nórdicos ya no existe.
Por qué allí sí funciona
La clave está en la conexión directa entre el operador de apuestas y el banco del usuario, sin pasar por el circuito clásico de tarjetas. Trustly ha construido esa red durante más de una década, hasta el punto de superar los 120 millones de usuarios, con cerca de 100.000 millones de dólares de volumen anual y unos 12.000 bancos conectados en más de 30 mercados. Esa escala es la que permite que, en países con la infraestructura adecuada, un depósito o una retirada se resuelvan casi al instante y sin fricción añadida.
El propio Frederick Crosby, director de riesgos de Trustly, lo resumía así al hablar del pago por banco: «introducir pagos de banca abierta elimina la fricción que existe en un mundo online muy dependiente de las tarjetas y permite a la gente saltarse a todos los intermediarios y usar su banco para pagar» (traducción del inglés) según declaraba a PYMNTS. Esa idea de «saltarse intermediarios» explica bien por qué el modelo cuaja donde la banca digital ya está asentada: no hace falta convencer a nadie de que confíe en su propio banco, porque ya confía.
El impulso no se limita al juego. En sectores como el de los viajes, Trustly registró en el Reino Unido un aumento del 230% del gasto por pago por banco en enero de 2025, con un crecimiento del 7% en el conjunto de Europa y de hasta el 22% en Alemania, según datos recogidos por Payment Expert. Son cifras de un sector distinto al de las apuestas, pero sirven como termómetro de hasta qué punto el pago directo desde la cuenta bancaria está calando entre consumidores europeos en su día a día.
El contraste con España
Aquí viene la parte que suele sorprender a quien llega de fuera del sector. En el mercado español con licencia de la DGOJ, Trustly es, en la práctica, un actor marginal. Su presencia se reduce casi en exclusiva a Paf, y ni siquiera ahí se ofrece siempre en las dos direcciones: en muchos casos queda limitado a las retiradas, no a los depósitos, tal y como puede comprobarse revisando los métodos de pago disponibles en Paf.
Esto no es un capricho regulatorio aislado, sino el reflejo de un ecosistema de pagos distinto al nórdico, algo que confirmo cada vez que reviso la ficha de pagos de un nuevo operador con licencia española y encuentro el mismo puñado de métodos repetido casi sin excepción. En España, la tarjeta, el monedero electrónico y, sobre todo, Bizum siguen dominando el depósito en apuestas, y el modelo de «Pay N Play» que ha popularizado Trustly en otros países, sin registro previo ni verificación de identidad separada, sencillamente no es legal en el mercado español regulado. Cualquier operador con licencia DGOJ está obligado a un proceso de registro y verificación que es incompatible con esa promesa de «juega sin cuenta» que sí se anuncia en otros países europeos. Ya expliqué con más detalle esta diferencia de fondo entre el producto de casino y el de apuestas en mi comparativa entre el Trustly de casino y el de apuestas, donde entro en el porqué técnico de esa limitación.
Conviene además no confundir la ausencia de Trustly con una carencia real de opciones para el jugador español. El ecosistema de pago nacional, apoyado en Bizum y en una banca digital que también ha avanzado mucho en la última década, cubre perfectamente las necesidades de depósito y retirada sin necesidad de un proveedor adicional. La diferencia no es de calidad del servicio disponible, sino de qué marca concreta lo presta y bajo qué nombre comercial.
La tendencia europea
Pese al contraste español, la trayectoria general del pago por banco en Europa es de crecimiento sostenido. La combinación de aplicaciones bancarias cada vez más sofisticadas, la maduración de la banca abierta como infraestructura y la presión de operadores por reducir comisiones frente a las tarjetas está empujando el modelo hacia más países y más verticales, no solo apuestas.
Mi lectura, después de años siguiendo estos movimientos, es que España no se quedará al margen de esa tendencia para siempre, pero el ritmo dependerá de cómo evolucionen tanto la infraestructura bancaria abierta local como el marco de licencias de la DGOJ. No espero un cambio repentino, sino una adopción gradual que probablemente empiece, como ya ha ocurrido con Paf, por operadores concretos que decidan apostar por la banca abierta antes de que se convierta en un estándar del sector. Tampoco descartaría que ese avance, si llega, se produzca primero de forma silenciosa, integrado por algún operador sin demasiado ruido comercial, antes que como un anuncio sectorial con fecha concreta. De momento, el usuario español que quiera depositar o retirar en una casa de apuestas legal seguirá encontrando Bizum, tarjeta o transferencia bancaria clásica como las opciones realmente extendidas, con Trustly como una rareza asociada casi en exclusiva a un único operador.
Lo que le espera al pago por banco en el mapa europeo de las apuestas
El caso de Trustly en Europa deja una lección clara para cualquier jugador español: la fama internacional de un método de pago no garantiza su disponibilidad local, y menos aún en un sector tan regulado como el de las apuestas. Mientras los países nórdicos siguen empujando el pago directo desde el banco como estándar, en España el mapa de opciones reales sigue siendo mucho más reducido, y conviene comprobar siempre, operador por operador, qué métodos están efectivamente activos antes de dar por hecho que un nombre conocido en Europa estará disponible aquí.